Dos filetes de ternera empanados que abrazan jamón y queso fundido. Un plato que nació en Asturias y conquistó el mundo entero.
Descubre su historiaUn viaje por las raíces de uno de los platos más icónicos de la cocina española
Tradición asturiana
El cachopo es, sin discusión, el plato más emblemático de la gastronomía asturiana contemporánea. Dos grandes filetes de ternera —preferiblemente de raza asturiana— que abrazan un relleno generoso de jamón y queso, empanados y fritos hasta conseguir ese exterior crujiente que esconde un interior jugoso y fundente. Humilde en su concepto, rotundo en su ejecución.
Aunque no existe una fecha exacta documentada, los primeros cachopos se sitúan a principios del siglo XX en las cocinas populares de Asturias. Fue en los años 50 cuando el plato dio el salto a las cartas de los restaurantes, y desde entonces no ha dejado de crecer. Su origen se vincula a una evolución del cordon bleu europeo, adaptado al carácter y los productos locales: la excelente ternera asturiana, quesos como el Cabrales o el Gamonéu, y el buen jamón. Hay quien lo compara con el san Jacobo o el flamenquín cordobés, pero cualquier asturiano sabe que el cachopo es otra cosa: más grande, más generoso, más contundente.
El nombre "cachopo" proviene del asturiano y hace referencia a un tronco hueco de árbol viejo, quizás por la forma del plato, que recuerda a un tronco grueso y robusto. Y no es casualidad: el cachopo más grande de Asturias se elaboró en Arlós y midió dos metros y medio de largo por 1,10 de ancho. Para quienes prefieran algo más moderado, siempre queda la versión en miniatura: los populares cachopinos.
Durante décadas fue un plato casi exclusivo del Principado, ligado a las sidrerías y los chigres de toda la vida. Pero a partir de los años 2000, y especialmente en la década de 2010, el cachopo traspasó las fronteras de Asturias impulsado por el auge del turismo gastronómico. Hoy se encuentra en restaurantes de prácticamente toda la Península. No está exento de polémica: lo que para muchos es un plato de culto, para otros es un plato de batalla que triunfa por su contundencia y su precio. Sea como sea, el cachopo se ha convertido en un fenómeno gastronómico nacional, sinónimo de Asturias tanto como la fabada, la sidra o los Picos de Europa.
Los secretos para elaborar un auténtico cachopo asturiano paso a paso
Consejo del chef: La clave está en la calidad de la ternera. Los mejores cachopos se hacen con carne de ternera asturiana, cortada fina pero lo suficientemente grande para que cubra todo el plato. El filete debe estar bien estirado y a temperatura ambiente antes de empezar.
Extiende los dos filetes de ternera sobre una tabla limpia. Salpimenta ambos lados generosamente. Si los filetes no son lo suficientemente finos, golpéalos suavemente con un mazo de cocina entre papel film hasta conseguir un grosor uniforme de unos 5-7 mm.
Sobre uno de los filetes, coloca las lonchas de jamón cubriendo toda la superficie, dejando un margen de un dedo en los bordes. Añade encima las lonchas o trozos de queso, distribuyéndolos de manera uniforme. El queso debe ser generoso: al fundirse, será el alma del cachopo.
Coloca el segundo filete encima, como si fuera una tapa. Presiona bien los bordes con los dedos o con un tenedor para sellarlos y evitar que se abra durante la fritura. Este paso es crucial: un buen sellado garantiza que el queso fundido quede dentro.
Pasa el cachopo primero por harina (sacudiendo el exceso), luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, presionando bien para que se adhiera. Para un rebozado extra crujiente, repite el paso de huevo y pan rallado una segunda vez.
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén grande y profunda a 170-180°C. Fríe el cachopo entre 4-5 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y crujiente. El fuego debe ser medio para que la carne se cocine por dentro sin que el empanado se queme.
Retira el cachopo y déjalo reposar 2-3 minutos sobre papel absorbente. Sírvelo cortado en porciones sobre una fuente, acompañado de patatas fritas caseras y pimientos de padrón o piquillo. Algunos restaurantes añaden una salsa de queso Cabrales o salsa de sidra.
Desde el clásico hasta las creaciones más innovadoras, el cachopo no deja de reinventarse
El original e inigualable. Dos filetes de ternera con jamón serrano y queso de vaca asturiano. El que inició la leyenda y el más servido en las sidrerías del Principado.
Una variante sofisticada que sustituye el jamón por cecina leonesa curada y añade queso de cabra. El resultado es un sabor más intenso y con un punto ahumado inconfundible.
Elaborado con carne de vacuno Angus, esta versión premium ofrece una textura más tierna y un sabor más pronunciado. Habitual en restaurantes de alta cocina asturiana.
Fusión perfecta de sabores asturianos: ternera con cecina y queso de los Beyos, un queso artesanal elaborado en los desfiladeros del río Sella. Puro carácter del Oriente de Asturias.
Una combinación elegante con jamón de cebo ibérico y queso semicurado que funde lentamente. Rebozado crujiente con pan rallado grueso que le da una textura irresistible.
Presentación en tabla de madera con salsa casera al lado. Los restaurantes más creativos acompañan el cachopo con salsas de Cabrales, sidra reducida o salsa de boletus.
Desde concursos locales hasta el campeonato mundial, el cachopo se ha convertido en deporte de élite gastronómica
Organizado por el Consejo Regulador de la I.G.P. Ternera Asturiana, con su gran final cada año en el Salón Gourmets de Madrid. Un jurado de críticos, periodistas gastronómicos y cocineros de prestigio evalúa sabor, empanado, relleno, presentación y punto de cocción. Es la referencia nacional del cachopo.
Con 14 ediciones a sus espaldas, es el certamen más veterano y mediático del mundo cachopero. Organizado por La Guía del Cachopo, con catas finales en Oviedo —considerada capital mundial del cachopo—. Incluye categorías de carne, pescado, celíaco y vegano, y participan más de 100 restaurantes de España y países como México, Perú, Colombia, Francia, Bélgica y EE. UU.
Los cocineros y cocineras que han elevado el cachopo a la categoría de arte culinario
Un cachopo solidario con nombre de maratoniano. Héctor Moro es un corredor de carreras de fondo y la Sidrería El Requexu de Gijón le rinde homenaje con este cachopo de jamón ibérico y queso Val de la Barca. Por cada venta se dona 1 € para ayudar a su maratoniano a seguir cruzando metas. Gastronomía y deporte unidos por una buena causa.
Considerados como los creadores de uno de los mejores cachopos de Gijón, la Sidrería Río Astur se alzó con el tercer puesto en el Concurso Nacional del Mejor Cachopo elaborado con Ternera Asturiana en 2025. Su cachopo destaca por la calidad suprema de la ternera asturiana y un empanado crujiente que marca la diferencia.
El Cachopo Campeón de la Sidrería Baleares de Gijón recibió la mención especial en 2024 por su ejecución impecable: un empanado crujiente y dorado que al cortarlo revela capas perfectas de jamón y un queso fundido que se desborda con elegancia. Un ejemplo de que la sencillez bien ejecutada supera cualquier innovación.